Nos acercamos al papel de la mujer en el sector pesquero y acuícola a través de la voz de María Ángeles Cayuela Campoy, presidenta de la Asociación de Armadores de la Pesca de Almería (ASOPESCA) y Mercedes Rodríguez Moreda, gerente de OPP-07-LUGO

María Ángeles Cayuela Campoy, presidenta de la Asociación de Armadores de la Pesca de Almería (ASOPESCA)

María Ángeles Cayuela Campoy, presidenta de AsopescaPor fin la mujer empieza a ser más visible en el mundo que envuelve a la mar, aunque la verdad es que la mujer siempre ha estado presente en las comunidades de pescadores y gente que vive de los recursos marinos. En Andalucía, y más concretamente en Almería, no soy la única mujer presente cada día en el muelle pesquero o en la lonja. Somos varias mujeres las que realizamos las diversas labores que implica que el barco amarre para bajar el pescado y subastar.

Algunas de mis compañeras, al igual que yo misma cuando es necesario, nos embarcamos y desarrollamos las labores propias del trabajo en el barco. Otras, normalmente, se ponen manos a la obra por las tardes, cuando llega el barco y hay que ordenar las cajas para la cinta de subasta. Y luego llega el momento de ir a la vendeduría para hacer los pagos y los cobros. Además, es muy frecuente que por las mañanas también tengamos otras tareas que atender. Algunas compañeras tienen pescaderías y, en mi caso, desarrollo mi actividad como abogada, actividades que compatibilizamos con las tareas domésticas que hay que atender. A pesar de que la mujer siempre ha estado presente en el puerto pesquero de Almería, fue a finales de los años cincuenta cuando María Ferrer asumió por primera vez un puesto de responsabilidad en un medio mayoritariamente masculino. Es cierto que resultaba inusual, pero siempre han existido pioneras con capacidad para romper con las costumbres y que han demostrado la gran valía y habilidades de las mujeres. Mujeres valientes en medio de un mundo masculino que mira con recelo.

La pesca es una actividad muy imbricada con el legado familiar, así que el conjunto de la familia solía y suele participar en ella. Probablemente, por este motivo la mujer siempre ha sido aceptada, aunque su presencia no haya sido tan visible a ojos del conjunto de la sociedad como en realidad ocurría y continúa sucediendo.

Gracias a las nuevas políticas pesqueras, el papel que la mujer lleva mucho tiempo realizando por fin se ha puesto sobre la mesa y se remarca su más que apreciada labor, haciéndola más visible y otorgándole protagonismo y reconocimiento.

Este hecho, junto al reconocimiento de nuestra propia importancia y la coordinación de las diferentes asociaciones de mujer, sería fundamental sin duda para que podamos liderar iniciativas que puedan contribuir a la mejora de nuestro sector pesquero en el futuro.

 

Mercedes Rodríguez Moreda, gerente de OPP-07-LUGO

Mercedes Rodriguez Moreda 2Decir que la pesca es un mundo de hombres parece una obviedad, en la medida en que la mayoría de los actores de esta actividad económica pertenecen al género masculino. Sin embargo, la presencia de la mujer en la pesca es enorme desde tiempo inmemorial. En Galicia siempre ha habido mujeres en el marisqueo arreglando aparejos, e incluso a bordo de pequeñas embarcaciones que trabajan al día, sin mencionar el gran número de trabajadoras en las empresas conserveras, una abrumadora mayoría sobre el total de empleados. Pero sí es cierto que, al menos en lo que a embarques de mujeres en buques de pesca de cierta entidad se refiere, su presencia es anecdótica. En lo relativo a la gestión de las empresas pesqueras, formalmente quienes aparecen a la cabeza son los hombres y, sin embargo, como quiera que ellos están embarcados, las que se ocupan del papeleo, de la burocracia, son en realidad las mujeres, como no puede ser de otra manera en la medida en que también son propietarias de los buques (cuestión de la aplicación del régimen de gananciales). Sin embargo, la titularidad formal es masculina. El mismo fenómeno se aprecia en lo referente al asociacionismo pesquero, donde mayoritariamente son hombres los que ocupan los puestos de representación del sector.

En mi caso particular ejerzo la Gerencia de la Organización de Productores Pesqueros (OPP-07-LUGO) desde el año 1999 y soy testigo directo de la escasez de mujeres en el ámbito asociativo. De hecho, éramos más mujeres cuando comencé a trabajar que ahora, resultado seguramente de la reducción progresiva y continuada tanto de buques como de asociaciones del sector. Esto, sin embargo, no es óbice para que la presencia de mujeres esté aumentando en mandos intermedios y cuadros técnicos de las organizaciones pesquera. Pero, el famoso “techo de cristal” es una realidad en el sector.

No cabe duda alguna de que las pocas mujeres presentes en este mundo masculino demostramos día a día nuestra capacidad y valía. Además, al menos en mi caso, no me he encontrado con situaciones de discriminación, más allá de los típicos casos de paternalismo siempre presente. De hecho, casi puedo decir que en las reuniones en que coinciden mujeres, tal vez son las más duras negociadoras, pero siempre con la flexibilidad de buscar acuerdos, porque la firmeza en las convicciones y la defensa de unos intereses nunca debe estar reñida con la necesidad de alcanzar puntos en común que permitan avanzar.

La realidad nos demuestra, no obstante, que todavía hay mucho que trabajar en este campo en pos de la igualdad. Es cierto que cada vez hay más mujeres en todos los ámbitos de la pesca, pero no lo es menos que hay puestos en donde está infra-representada. Debe mejorarse la situación puesto que estoy convencida de que lo que podemos ofrecer es mucho y bueno, y debemos seguir luchando para que se nos reconozca como pilar en este sector primario de tanta importancia en nuestro país. Sólo con el reconocimiento del papel fundamental de la mujer en la pesca avanzaremos en una mejor gestión de la misma.