En la era del Big Data y la Inteligencia Artificial, si hay un asunto en el que tenemos que acelerar es la igualdad de género. Las estimaciones del Foro Económico Mundial, que habla de 100-200 años para lograr la paridad dependiendo de los aspectos, nos obligan a ello. Es urgente eliminar barreras y que las oportunidades sean las mismas para todos.

Y, para ello, el papel de las empresas es fundamental. No solo por un tema de supervivencia -¿cómo vamos a sobrevivir dentro de unos años si nuestra plantilla no es un reflejo de todos nuestros clientes?- o por exigencias legales, sino también por responsabilidad. Nuestro progreso es necesario como motor de cambio para toda la sociedad. Así lo sentimos en Telefónica.

Cómo avanzar

A raíz de las diferentes actividades -Diversity Day, talleres sobre sesgos inconscientes, desayunos a ciegas…- que organizamos en Telefónica para sensibilizar sobre diversidad, he llegado a la conclusión de que es clave abordar preguntas difíciles e incluso incómodas que están en el fondo de la cuestión. En el último Diversity Day que celebramos en torno al género recibimos 200 cuestiones de los empleados.

Muchas de ellas nos muestran el trabajo que hemos de hacer, en gran parte por la vía de la sensibilización. Algunos ejemplos: ¿qué es el feminismo? ¿Está bien inclinar la balanza hacia las mujeres a la hora de contratar? ¿Existe un “techo de cristal” en las organizaciones hoy día o es un falso mito? ¿Es compatible poder conciliar la vida familiar y la laboral con tener un cargo de responsabilidad? Soy mujer y no quiero obtener un puesto por formar parte de una “cuota”. Si soy hombre, ahora que se apuesta por las mujeres, ¿ya no tengo ninguna oportunidad?

Pensemos en la conciliación: el término nos remite a teletrabajo y a flexibilidad, pero no es tan simple. Estas eran, quizás, las respuestas de hace una década, pero no hoy, con todos los cambios. En mi opinión, la conciliación pasa por la confianza del líder en cada profesional con sus circunstancias. Incluso, me pregunto si el concepto correcto es ya conciliación. Me decanto por equilibrio entre la vida personal y laboral y esto nos aplica a todos, tengamos o no hijos, porque es igual de importante para cada uno de nosotros, hombres y mujeres.

Seguimos tirando del hilo y haciéndonos preguntas: ¿es una falacia hablar de este equilibrio cuando estamos permanentemente conectados, cuando vivimos con la oficina en la mano, vía móvil? En efecto, estamos ante un nuevo reto. Necesitamos desconectar para conectar con lo importante en cada momento. Las empresas debemos comprometernos con la desconexión digital de nuestros profesionales. No hay otro modo. Así lo hemos visto en Telefónica y vamos a procurar aplicarlo en el día a día.

Tecnología sin sesgos

Y hablando de preguntas difíciles: ¿los avances, la transformación digital, la vida conectada en general, favorece la igualdad o todo lo contrario?

Soy de las que piensan que la tecnología no es no buena ni mala; es neutra. Somos las personas las que, con nuestros valores y conocimientos, la usamos de modo adecuado o no, para un fin positivo o negativo.

Vayamos a un campo relativamente nuevo, el de los videojuegos: el experimento #MyGameMyName realizado por Movistar Riders, en el que varios gamers se hacen pasar por chicas para ver la reacción de los jugadores, ha puesto sobre la mesa el machismo que hay entre los jóvenes. La verdad es que nadie se esperaba escuchar a adolescentes mandar a las mujeres a la cocina e insultarlas. Intimidadas, se esconden en alias neutros, usan distorsionadores de voz o se apartan renunciando al entretenimiento o a una profesión, los eSports. ¿Es el anonimato que dan las pantallas lo que lleva a estos jóvenes a comportarse así? ¿No estamos educando a nuestros hijos?

Yendo a otro terreno, recordemos los ejemplos de la Inteligencia Artificial: el algoritmo que confundía personas negras con simios o el bot conversacional que se “alimentó” de conversaciones de gente entre 18 y 24 años en la red y a los dos días se volvió racista e incluso llegó a publicar consignas nazis. Casos como estos nos hicieron ver a todos lo importante que es trasladar la ética y derechos humanos como la igualdad a la IA desde su creación.

Pese a todo, y sin restar importancia a los desafíos, creo que los avances tecnológicos sí representan una oportunidad para avanzar en diversidad: requieren todo tipo de perfiles -bienvenidas las chicas STEM pero, buenas noticias, ahora también necesitamos formación en humanidades-; habilidades -las hard dejan hueco a las soft-; pensamientos… Y se requiere junto, en equipos multidisciplinares ágiles, con mentalidad de crecimiento, creatividad y capacidad de ejecución. Como decimos en Telefónica, necesitamos hacer nuestro mundo más humano.

Es la era de las personas, es la era del talento diverso.

Arancha Díaz-Lladó

Directora de Diversidad de Telefónica