La compañía vasca Conservas Serrats está de aniversario y para conmemorar esta fecha ha lanzado la caja ‘125 años de historias’. Aprovechamos esta excelente ocasión para hablar con Esperanza Serrats, su directora de Marketing, que pertenece a la quinta generación de la familia

Esperanza Serrats350Ante todo, la felicito por el 125 aniversario de Conservas Serrats. Desde sus inicios, han pasado un total de cinco generaciones. ¿Me podría hablar de la filosofía de la compañía?

Muchas gracias por sus felicitaciones, la verdad es que es un verdadero orgullo poder celebrar este aniversario. La filosofía y el principal objetivo de Conservas Serrats ha permanecido invariable desde su origen y, sin duda, es una de las claves para que hoy podamos seguir en el mercado. Consiste en ofrecer unas conservas de la máxima calidad. Además de este eje principal, existen otros valores fundamentales que siempre están presentes y son: el espíritu luchador e innovador de los “5 Serrats” que han dirigido la empresa y sus equipos; la preocupación por la sostenibilidad, que se encuentra reflejado en una gama de productos MSC de la que disponemos; y la apuesta por las personas trabajadoras de Serrats.

José Serrats es el fundador de Conservas Serrats. ¿Podría comentarnos brevemente sus inicios y la evolución?

El origen de las Conservas Serrats, se encuentra en L’Escala, en un año incierto,… lo que sí sabemos es que el primero “persiguiendo” la anchoa, que en ese momento escaseaba en el Mediterráneo, fue José Serrats. Llegó a Bermeo y fundó la primera fábrica de Serrats en 1890. Las preparaba en salazón, de una forma similar a cómo hoy en día seguimos haciéndolo. Aquella primera fábrica apenas distaba del puerto unos metros y, sin embargo, su máxima preocupación era que no perdiera un ápice de frescura en el traslado del puerto a la fábrica. Allí las recibía ansioso para elaborar, conservar y poder ofrecer a los lugareños y habitantes de los sitios más remotos, las delicias de nuestro mar Cantábrico. Mucho ha llovido desde aquel 1890… La continua modernización e innovación por parte de los miembros de la saga familiar hizo que de un pequeño taller de salazón naciera un grupo pesquero integrado por fábricas de conservas, filiales salazoneras, planta de secado de bacalao y embarcaciones propias. Una historia que hoy en día continúa en las instalaciones de Bermeo con la quinta generación de Serrats al frente de la firma.

¿Qué diría que les diferencia de otras empresas especializadas en la elaboración artesanal de conservas de bonito del norte y anchoas del Cantábrico?

Cada uno tenemos nuestra forma de hacerlo. No puedo hablar de nuestra competencia, pero lo que sí podemos decir es que, en nuestro caso, dedicamos muchos recursos a comprar una materia prima excelente y también a mejorar día a día el proceso de elaboración, un proceso que se ha ido transmitiendo y perfeccionando a lo largo de cinco generaciones y que continua siendo completamente artesanal.

¿Qué productos ofrecen?

A lo largo de nuestra historia hemos ofrecido conservas de merluza, angulas, sardina, bacalao, cangrejo, algas… A día de hoy ofrecemos conservas de bonito del norte, atún claro y anchoas del Cantábrico principalmente, aunque también tenemos otros productos como los boquerones, las sardinillas, los mejillones, los berberechos y el caviar de erizo.

¿Cuáles son los productos que mayor acogida tienen en la actualidad?

El bonito del norte y la anchoa del Cantábrico. Y dentro del bonito del norte los lomos, la ventresca y el cogote. Somos prácticamente los únicos conserveros que seguimos ofreciendo el cogote y, personalmente, me parece delicioso.

Conservas Serrats ha iniciado sus exportaciones a Singapur, pero también está presente en numerosos países como Reino Unido, Suiza, Italia, Alemania, Países Bajos o Estados Unidos. ¿Qué diferencias desde el punto de vista comercial percibe entre unos y otros países?

En países que por tradición han importado este tipo de productos como Italia, Francia, Suiza… nuestras conservas tienen muy buena aceptación y podríamos decir que la venta es solamente un “poco” más complicada que en España. Sin embargo, existen muchos otros países donde el tema se complica, puesto que además de “vender”, tienes que enseñarles cómo se consume el producto. Otro caso por ejemplo sería el de EE. UU. donde, efectivamente, existe una oferta y demanda de conserva de túnidos pero se enlata en crudo y luego al esterilizar se cuece el producto… El resultado no tiene que ver al nuestro, pero ellos se han “acostumbrado” a ese sabor. Si a cualquiera de nosotros nos lo dieran, pondríamos el grito en el cielo. Por último, está la dificultad de distinguir los tipos de túnidos. Cómo conserva de “túnidos” podemos encontrar más de cuarenta tipos de peces… y, por tanto, precios muy dispares. Sin embargo, en Conservas Serrats sólo ofrecemos la conserva de bonito del norte, el de mayor calidad, el que está arriba de la pirámide. Y esto es muy difícil de explicar a quien no lo conoce y todavía no ha probado el producto y comprobado la diferencia.

Equipo Serrats 2015¿Con cuántos trabajadores cuenta Conservas Serrats?

Alrededor de 87 trabajadores. Sobre todo ,gente que trabaja en la fábrica en el proceso de elaboración que, como hemos visto antes, es completamente artesanal y requiere mucha mano de obra.

¿Podría hablarnos sobre la presencia femenina en la plantilla de Conservas Serrats?

¡La verdad es que a día de hoy somos mayoría mujeres! Y si nos centramos en fábrica, el proceso de limpieza y embotado, lo realizan exclusivamente manos femeninas. Quizá porque lo hacemos con más habilidad, más destreza, más paciencia, más mimo…

Conservas Serrats ha lanzado la caja ‘125 años de historias’ para conmemorar este aniversario. ¿Cómo se puede adquirir y que incluye la caja?

Somos gastronomía, así que… ¿qué mejor manera de celebrar nuestro 125 aniversario que contar nuestra historia a través de recetas elaboradas con nuestros mejores productos? En la caja se recogen nuestros cinco productos estrella: lomos, cogote y ventresca de bonito del norte, sardinillas y filetes de anchoas del Cantábrico. También incluye un librillo con cinco recetas, una por cada 25 años de vida de Serrats. Cada plato cuenta una historia y resalta lo más representativo de ese periodo. Cada elaboración es un reflejo de lo que hemos vivido, de nuestros hitos y nuestros logros. Se puede adquirir en nuestra tienda online www.serrats.com.

En 1980, Conservas Serrats fue la firma pionera en el sector en envasar el bonito del norte en frasco de cristal. ¿Cómo cree que les ha influenciado ser los primeros en impulsar este cambio?

Hemos sido pioneros en esto y en otras cuestiones e influye en que hoy podamos estar haciendo esta entrevista con motivo de nuestro 125 aniversario. Como anécdota divertida (ahora) y respecto al frasco de cristal, te puedo contar que en una de nuestras primeras ventas de bonito en frasco de cristal, concretamente a un cliente de Burgos, nos vino devuelta íntegra. ¡La gente no estaba todavía acostumbrada y no se vendió ni un solo tarro!

En el año 2000, Conservas Serrats incorporó nuevos avances tecnológicos para mejorar la calidad sin modificar el proceso. ¿Podría hablarnos de estos avances?

Nuestras conservas se elaboran de forma artesanal, pero incorporando las más modernas tecnologías de la industria conservera, principalmente en la parte final de cierre, esterilizado y estrictos sistemas de control de calidad. De hecho, disponemos del sello de calidad: IFS (Internacional Food Standard) máximo estándar de calidad alimentaria).

¿Considera que éste es un sector mayoritariamente masculino?

La gestión, como la mayoría del entramado empresarial, ha sido mayoritariamente masculina. Ahora las cosas están cambiando. En nuestra empresa y en todos los sectores.

Finalmente, y teniendo en cuenta que es una empresa familiar, ¿cómo describiría la presencia femenina en la compañía desde sus inicios hasta la actualidad?
Actualmente estamos ya unas cuantas mujeres en puestos estratégicos en cuanto a la toma de decisiones se refiere.

Pero hasta hace relativamente pocos años, la presencia principal de las mujeres estaba en la fábrica, en la elaboración manual de la conserva. Sin embargo, su papel era absolutamente fundamental y su influencia importantísima. Y es que la mujer bermeana es mucha mujer.

María Cano Rico