En junio, el Instituto Europeo de la Igualdad de Género (European Institute for Gender Equality, EIGE), presentó su aplicación online sobre Parlamentos Sensibles al Género, The Gender-Sensitive Parliaments Online Tool, con la que se pretende medir empíricamente la sensibilidad de los parlamentos nacionales hacia la cuestión de género y la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.

“Un parlamento verdaderamente sensible al género está comprometido con la igualdad desde su núcleo. Alienta a las mujeres a elegir una carrera en política y da la bienvenida a su ascenso a los niveles más altos de toma de decisiones. Fomenta una cultura de respeto por las mujeres y su derecho a tener la misma influencia”, señala el Instituto.

El año que viene, los ciudadanos de la UE elegirán a sus representantes al Parlamento Europeo, unas elecciones que tienen lugar cada cinco años. Los ciudadanos votarán para elegir a sus representantes en el Parlamento Europeo, y la Comisión Europea, el Servicio Europeo de Acción Exterior y el Consejo Europeo también cambiarán el liderazgo.

Estas elecciones serán muy importantes, sobre todo a raíz del abandono de Reino Unido de la Unión. Pero no solo por eso. La igualdad de género jugará un papel importante.

“Todas las elecciones son fundamentales para el ejercicio de la democracia, pero las elecciones europeas de 2019 lo son particularmente”. Así lo señalaba un comunicado del Women´s European Council -el conocido Consejo Europeo de Mujeres-, en una reunión previa a la cumbre de líderes de la UE con la que buscaban “llevar la cuestión de la igualdad de género a lo más alto de la agenda de la UE”.

Y ahora atención a los datos que revelaron: “Ninguna mujer ha sido nunca presidente de la Comisión Europea, del Consejo Europeo, del Banco Central Europeo o del Eurogrupo”. Ninguna. Por ello, exhortaba a las mujeres “a presentarse como candidatas y pide a los estados miembros que aseguren el equilibrio de género al proponer candidatos para los puestos de liderazgo de la UE”.

Esto me hace preguntarme: ¿no han sido nunca elegidas porque… no se presentaron o no resultaron elegidas tras las elecciones? Y ahora las respuestas, que surgen varias.

No se presentaron porque… ¿no hay mujeres que decidan hacerlo? ¿O porque se deciden, pero no son seleccionadas? Parece que aún queda trabajo por hacer y habrá que esperar a los resultados de las elecciones del año que viene para ver si estas peticiones dieron su fruto o se quedaron solo en eso, en simples peticiones.

Inma Sánchez

Periodista