A veces, la vida te lleva a determinados sitios a los que nunca has pensado llegar. De repente, sin previo aviso, te sacude y golpea a través de graves enfermedades, tu mundo se viene abajo y se derrumba. Esta es la realidad que muchas personas están viviendo en estos momentos y también fue mi propia realidad.

Una_mirada_al_alzheimer...Psicóloga por vocación, me dedico a ayudar a otras personas a que encuentren el propósito de su vida y les proporciono herramientas para alcanzar la autorrealización. En el fondo, lo que todos buscamos es la felicidad y estabilidad emocional, y cuando por fin la alcanzamos, por breves periodos de tiempo vivimos épocas en que parece que todo fluye, que es fácil, y a veces ni lo valoramos realmente. Sólo cuando lo perdemos nos damos cuenta de lo que realmente teníamos.

Aunque acostumbrada a lidiar con el dolor ajeno y también con el propio, hay situaciones que ni te esperas o que crees que siempre es algo que le toca vivir a los demás. Para mí, al igual que para muchas otras personas, la figura de mi madre era fundamental, no sólo por ser mi madre, sino por como ella era: fuerte, independiente, muy vanguardista y anticipada a su tiempo. Tener una madre así te lleva a contar con ella, con su opinión y a sentir que detrás de ti hay un gran respaldo, que te apoya y te anima en tus decisiones y proyectos. En mi fuero interno, creé una imagen de una madre, que siempre iba a estar ahí, un pilar que duraría enteramente. Pero todo cambió de repente cuando a mi madre le diagnosticaron Alzheimer. El diagnóstico llegaba tras visitar a varios médicos debido a que pudimos ir observando determinados cambios de conducta, en principio suaves, para pasar a ser un poco más alarmantes.

La matriarca, la fuerte, se venía abajo, se derrumbaba y se estaba yendo despacito. Ahora era ella la débil y desprotegida. Ella, que nos había dedicado su vida, se iba apagando.

Intentaba llegar a la aceptación y superación, algo que tantas veces les había aconsejado a mis pacientes. Y así nació en un primer momento la idea de este libro, que en un principio se iba a llamar 30211340056_7e7d0b98ac_o‘Irse despacito’, del dolor de lo inesperado. De conocer el verdadero rostro del amor, a través de esta enfermedad.

Desde el momento en que te comprometes a acompañar a la persona enferma de Alzheimer en esta nueva etapa de su vida, empiezas a ver los regalos escondidos. El primer regalo que descubrí es que mi madre mostraba su vulnerabilidad. Era una mamá, “Niña”. Yo ahora era la adulta y ella la niña. Juntas descubrimos el inmenso poder de la caricia y de los besos. Nos comunicamos de una forma mucho más profunda que antes, ya que sabíamos que nos quedaba un tiempo finito.

Al mostrarme a su niña interior con todos sus miedos e inocencia, pude darme cuenta y llegar a comprender el porqué de su manera de actuar en el pasado. Situaciones y comportamientos suyos que había criticado, ahora adquirían un gran sentido. También me daba la oportunidad de ayudarla, de cuidarla y de retribuir de alguna manera años de dedicación y cariño y devolverle un poquito de todo lo que me había dado. Quise aprovechar el mayor tiempo con ella para que me contase más cosas y así conocerla mejor. Fue un tiempo de presencia y de calidad.

Algo bello se abre en las relaciones cuando aceptamos la dolorosa circunstancia de la demencia en nuestros progenitores porque, en cierta manera, ambas partes pueden ser como realmente son. Trae consigo una serie de lecciones de vida conscientes y valiosas, y como todo en la vida, cuando miras la verdad, menos pánico sientes, porque el sufrimiento emerge de la negación y represión del dolor. La verdadera sanación y transformación del alma nace de enfrentar y reconocer nuestra realidad.

Cuando ya había aceptado este hecho, la vida vuelve a golpear a las mujeres de mi familia. A mi hermana mayor, le diagnostican cáncer de ovarios. Era como incomprensible, doloroso, difícil de aceptar después de lo que anteriormente había vivido con mi madre. Pero, aun así, lo aceptamos con una dignidad impresionante, poniendo en práctica todo lo aprendido en terapia, para salir exitosa de la operación. Pero lo más duro de todo estaba por llegar. A mi sobrina Beatriz con 15 años le diagnostican leucemia. Mi hermana, que todavía se estaba recuperando, veía ahora como su hija estaba gravemente enferma.

29949698860_c76bef7d24_oEs difícil encajar, ver el dolor y elsufrimiento de una niña. Me preguntaba, cómo encajar tanto dolor, cómo integrar estos tres acontecimientos tan seguidos en el tiempo, en el plazo de tres años. Hay veces en que la vida te golpea duramente y no sabes por qué, no encuentras el propósito, te sientes víctima y pérdida.

De repente, te das cuenta que la única solución es aceptarlo, mirarlo y llegar a entender cuál es el mensaje que la vida te está dando a través de todos estos sucesos dolorosos. Para poder lograr entenderlo fue solamente a través de una perspectiva más amplia, no mirando cada enfermedad aislada, sino mirando a todas las mujeres de la familia, investigando la historia familiar y así entender qué pudo haber pasado para que sólo las mujeres estemos gravemente enfermas.

¿Que ocurrió en nuestro sistema familiar? Era la pregunta que me hacía y así empezó la búsqueda de nuestro árbol genealógico. Conocerlo nos lleva a poder liberarnos de él y, así, tomar nuestro propio destino y vida. Lo que una generación calla, lo grita la siguiente. Conocer toda tu historia te da una comprensión muy grande de ti mismo, del porqué de determinadas actitudes, sentimientos y patrones repetitivos, y también como no, de las enfermedades para posteriormente poder liberarte de ellas.

En un primer momento, el motivo de escribir este libro fue el poder compartir mi experiencia con mi madre y el Alzheimer para dar luz a otras personas que vivían esta situación. Su posterior muerte, junto con la enfermedad de mi sobrina de 15 años, hizo que ampliase el propósito de este libro.

Mis continuas visitas al hospital, ya que Beatriz estaba en aislamiento, para hacer terapia con ella y así realizar un trabajo psicológico a través de diferentes técnicas, fue lo que me inspiró para ampliar este libro y así compartir toda estas herramientas para que puedan servir de ayuda a personas hospitalizadas que puedan sentirse confundidas, en shock, sin saber qué hacer, tras una inesperada noticia de una enfermedad. Detrás de cada enfermedad hay un conflicto emocional no resuelto y que pueden desarrollar determinadas actitudes favorables para la salud, siendo parte proactiva.

Hablo de las constelaciones, pero también comparto otras muchas herramientas de sanción. Abarco la enfermedad desde muchos puntos de vista y doy pautas para que sea el propio enfermo parte activa en este proceso para llegar a un estado de salud.

Espero que sea un faro que pueda dar luz a personas que se encuentran en la oscuridad.

Lola de Miguel

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