A primeros de año, la agencia europea Eurostat confirmaba que el Ejecutivo español encabezaba la presencia femenina en la Unión Europea con un 52,4% de mujeres. Concretamente, un total de 11 de las 17 carteras, entre las que se encontraba la vicepresidencia en manos de Carmen Calvo, Defensa con Margarita Robles, Hacienda con María Jesús Montero, Economía (Nadia Calviño), Trabajo (Magdalena Valerio), Industria (Reyes Maroto), Transición Ecológica (Teresa Ribera), Política Territorial y Función Pública (Meritxell Batet), Educación (Isabel Celaá) y Sanidad (María Luisa Carcedo). Tras España se situaban Suecia (52,2%), Francia (48,6%) y Holanda (41,7%).

Además, anunciaba que España era el cuarto país, tras Suecia (47%), Finlandia (42%) y Bélgica (40%) en número de parlamentarias, con casi un 40% del total. Dato que, tras las elecciones del 28 de abril, se ha visto incrementado hasta el 46,8%. Una cifra significativa el de este nuevo Congreso, que contará con la mayor representación femenina de su historia con 164 diputadas frente a los 186 de género masculino, 26 escaños más que en la legislatura anterior.

En este punto cabe preguntarse cuáles han sido los partidos políticos que han impulsado la paridad en su representación parlamentaria. Y la respuesta la encontramos en PSOE, PP, Unidas Podemos, ERC y Coalición Canaria. Así, la formación con mayor representación femenina es el PSOE con 64 parlamentarias del total de 123 escaños. Le sigue el PP, partido que también contará con un mayor número de diputadas, 34 de 66. Unidas Podemos tendrá 20 de 42 y ERC contará con seis de 11. Por su parte, Coalición Canaria cuenta con una representación de dos escaños, ambos ocupados por mujeres.

En el lado opuesto se encuentra Ciudadanos, con 21 parlamentarias de los 57 representantes, PNV con dos diputadas de seis, Junts per Catalunya con dos de siete y EH Bildu, con una de cuatro.

Pero, a pesar de este crecimiento de la presencia femenina, y como ya comenté en este mismo espacio el mes anterior, aún tenemos una asignatura pendiente, la presidencia. Y es que, además de que actualmente hay tan solo tres jefas de estado en la Unión Europea, entre los principales candidatos a la presidencia española en este 28 de abril no se encontraba ninguna mujer.

En 2007 entró en vigor la Ley de Igualdad, norma que obliga a los partidos políticos a que en cada tramo de cinco puestos de sus candidaturas, ninguno de los dos sexos supere el 60% o esté por debajo del 40% lo que, de alguna forma, ha influido en el incremento de participación femenina.

Cabe preguntarse si estas cifras y cuotas tienen su reflejo en la sociedad, si no solo sirven para dar ejemplo, sino que impulsan la igualdad real. Y es que, más allá de estas, España necesita políticas que impulsen una igualdad real en todos los sectores. Medidas que realmente contribuyen a que nuestro país sea verdaderamente más igualitario y equitativo desde la base. Desde junio de 2018, el Gobierno de Sánchez amplió el permiso de paternidad a 16 semanas y estableció que las empresas a partir de 50 trabajadores tendrían que elaborar y aplicar un plan de igualdad y debían llevar un registro de sus tablas salariales. Queda ver si el ejecutivo saliente del 28-A continúa en la “línea correcta”, impulsando nuevas acciones positivas o, por el contrario, se limita a cumplir cifras que sí que contribuyen a una mayor paridad, pero solo temporal y transitoriamente, no de facto. ¡Pronto lo sabremos!

María Cano Rico

Foto: Pool Moncloa/Jorge Villar