“… ha avanzado cuatro años en cuatro semanas”

La pandemia del coronavirus y el consiguiente confinamiento decretado en muchos países, entre ellos España, están dando un importante empujón al sector de la tecnología, que será de nuevo el que mejor salga parado de esta crisis. En un tiempo récord y a marchas forzadas, ha cambiado la fórmula habitual de concebir el trabajo, así como de vender servicios y productos, con un protagonismo aún mayor de la tecnología en el ámbito laboral y comercial.

Todos sabemos de los ERTE, despidos, cierre de empresas y el impacto negativo que la crisis del COVID-19 deja en muchos sectores. Sin embargo, no todo son malas noticias. En contraposición, la industria tecnológica no para. Las compañías tecnológicas eran y son las mejor adaptadas al trabajo en remoto, con metodologías ágiles y herramientas de gestión de proyectos ya adscritos en su ADN, por lo que trabajar desde casa no les conduce a grandes cambios en su sistema.

Además, el confinamiento ha supuesto un crecimiento en la demanda de productos y servicios tecnológicos por el gran aumento de medios digitales para el teletrabajo, entretenimiento, consumo  y comunicación desde casa. Las empresas de plataformas de videoconferencia registraron el pasado mes de marzo el mayor índice de descargas de su historia. En paralelo, el uso de WhatsApp ha aumentado un 40% a nivel mundial y un 76% en España. De hecho, se prevé que el consumo de apps moverá más de 170 millones de dólares en 2024.

En paralelo, la vida confinada en la que estamos inmersos ha reconvertido también nuestros hábitos de consumo, con nuevas formas de acceder al ocio, la alimentación o incluso el bricolaje y la jardinería, actividades estas últimas muy en auge en estas semanas en casa.

Tal es así, que ha habido un importante crecimiento del e-commerce por la demanda de los consumidores de estos productos, que ha permitido un fuerte impulso a las ventas online en gigantes habituales del comercio electrónico; pero también de grandes cadenas de alimentación, deporte o de mobiliario para el hogar, que han visto fuertemente incrementada la demanda online de sus productos.

Y no solo los grandes se han puesto las pilas para el consumo a través del universo virtual. El confinamiento ha despertado también a los jugadores más pequeños. A esos  productores y comerciantes que no tenían prácticamente incorporados la tecnología y la digitalización en sus negocios, como es el caso de muchas pequeñas tiendas de barrio y productores de alimentación km0, que ahora apuestan por fórmulas digitales para seguir teniendo un mínimo de ingresos, para fidelizar a sus habituales clientes e incluso para llegar a otros nuevos.

Así, por contradictorio que parezca, en un momento en que la economía se tambalea y el empleo se destruye, aumenta la contratación de personal especializado en programación y los analistas de datos y expertos en ciberseguridad tienen más trabajo que nunca. Y esta tendencia positiva seguirá siendo una constante a medio-largo plazo, porque hoy el frutero que ha tenido que aprender a vender online, vía WhatsApp por ejemplo, no tardará en darse cuenta que necesita su página web y un e-commerce para aumentar sus ventas y  llevar más lejos. Y esto requerirá de más y más profesionales tecnológicos.

La Comisión Europea, vaticinaba este año, antes del COVID-19, dificultades para contratar expertos TIC, con unas 750.000 vacantes sin cubrir en este ámbito y 900.000 vacantes en programación. Profesiones con un salario medio por encima de los 35.000 euros. Ante este panorama, el auge tecnológico y digital que estamos viviendo augura un sector tecnológico sin paro. La digitalización de las empresas ha avanzado cuatro años en cuatro semanas. Y lo seguirá haciendo.

Como siempre, el futuro es incierto. Pero todo apunta a un mercado laboral diferente al que dejamos antes del confinamiento. Seguramente muchas empresas apostarán en mayor medida por el teletrabajo y por el e-commerce. Antes de este confinamiento, menos de un 10% de las compañías en nuestro país permitía el teletrabajo ocasional. Asimismo, la presencia online de pequeños comerciantes en la Red era minoritaria. Sin embargo, ha crecido un 30%, tanto en España como en Italia y Francia, la creación de tiendas online, según datos de Prestashop.  Estamos, por tanto, ante la prueba de fuego de la viabilidad y apuesta futura por el trabajo y venta online.

Además, las empresas crearán nuevos protocolos y medidas para estar prevenidos ante futuras situaciones inesperadas como la que estamos sufriendo. Los profesionales, por su parte, estarán llamados también a reinventarse, sobre todo, los pertenecientes a los sectores más afectados. Es el momento más que nunca de acelerar España a golpe de innovación, digitalización y tecnología y de concienciar a nuestros profesionales de esta reconversión de futuro.

Así lo creemos en nuestro centro de formación de alto rendimiento en programación y tecnología, KeepCoding, donde ya se han formado más de 40.000 profesionales Tech. En este sentido, aportamos nuestro granito de arena con la apertura, de forma excepcional, de algunos de nuestros cursos de manera gratuita a través de nuestra plataforma online para cualquiera que quiera hacer de su cuarentena una etapa productiva para formarse y estar mejor “vacunado” ante el desempleo de la etapa post-COVID-19.

Adriana Botelho

CEO de KeepCoding