Llevamos muchos años hablando en nuestros blogs y en las conferencias que impartimos de la importancia de cuidar nuestra reputación online y nuestra marca personal (tanto si trabajamos por cuenta ajena como si somos emprendedores), pero ha llegado el momento de hablar menos y trabajar más. Es decir, se trata de explicar los conceptos, pero también de poner en práctica todos esos tips y conocimientos que compartimos en nuestras charlas y conferencias porque, de este modo, el aprendizaje se realiza de una forma mucho más profunda y los conceptos no solo se entienden, sino que calan en cada uno de los asistentes.

En mi opinión, una marca personal se ha de trabajar de forma similar a una marca comercial, elaborando un plan estratégico específico, pero con un importante matiz que será esencial: aquí estamos hablando de personas, no de productos o servicios. No se trata de “vendernos” a nivel personal, sino de vender lo que sabemos hacer, demostrar en qué destacamos, qué valor aportamos, cuál es nuestra ventaja competitiva, qué nos hace diferentes y especiales, por qué hay que apostar por nosotros…

Para poner los conceptos en valor y mejorar el aprendizaje, podemos trabajar con técnicas de Design Thinking, como hicimos en el evento ‘Be On. Be In’, organizado por Bayer, dentro de su campaña #MiDecisionMasLibre (que busca acercar información sobre métodos anticonceptivos a las chicas millennials), creando un cubo estratégico que nos permite montarlo una vez terminado.

Como en todo Plan Estratégico, es esencial realizar un profundo análisis del sector, de nuestro entorno, de nuestro público objetivo, de la “competencia” (para aprender de ella), entendiendo que el tablero de juego ha cambiado y que la competencia puede convertirse en nuestro mejor aliado si somos capaces de unirnos. Juntos somos mucho más inteligentes y juntos podemos hacer que un grupo determinado sobresalga, para posteriormente sobresalir a nivel individual.

En esta técnica, cada asistente ha de escribir en un post-it cada una de estas variables que iremos colocando en la pared, para luego añadirlos a nuestro cubo. Hemos de definir las personas con las que creemos que podemos contar, quién puede ayudarme y a quién puedo ayudar. Todo esto conformará la cara del cubo Mi Gente.

Tendremos que tener claro cuál es el objetivo que perseguimos. De dónde parto y a dónde quiero llegar. Para lograrlo, objetivo necesitaré una estrategia, saber con qué herramientas puedo contar, dónde están mis “clientes”, qué soportes encajan conmigo y con lo que quiero lograr, qué acciones voy a poner en marcha…

Una vez tengamos claro cada uno de los puntos anteriores, hemos de comprometernos: ¿cuál es nuestro compromiso? ¿por dónde voy a empezar?, ¿qué voy a hacer mañana mismo para empezar a cuidar mi reputación y trabajar mi marca personal?

Cuando hayamos completado el cubo, sólo tendremos que montarlo y tenerlo muy presente cada día para seguir trabajando cada uno de los puntos de nuestro plan.

Para saber si vamos por el buen camino, será esencial haber definido nuestros KPI´s. Es el momento de analizar todas las acciones realizadas y contrastar los resultados obtenidos.

Si ha funcionado, tendremos que seguir caminando por el sendero trazado sin perder de vista que el mundo está en plena transformación y movimiento y esto hace que nuestras estrategias deban ser adaptables al cambio. Si la estrategia no ha funcionado, tendremos que analizar el por qué y realizar los cambios necesarios.

Y, para finalizar, quedaría preguntarnos qué puedo mejorar y poner en marcha nuevas iniciativas que nos permitan seguir avanzando.

Fátima Martínez

Directora del Curso de Estrategia y Community Management

Bayer