La capacidad de adaptación y la escucha de necesidades han estado desde siempre en nuestro ADN. En estos tiempos de “viaje al centro de la normalidad” -un trayecto largo, desconocido, y que puede cambiar de dirección en cualquier momento-, nuestra empresa debe ser un vehículo anfibio, capaz de moverse más que nunca por caminos desconocidos. Y nosotras, como conductoras, hemos de sacar a la luz habilidades que, a buen seguro, ya estábamos utilizando, pero que hemos de creernos y ejercer de forma más consciente.

En EmakumeEkin, la asociación vasca de mujeres emprendedoras, estas últimas semanas hemos tenido varios encuentros online entre socias. Como habitualmente, en estos encuentros hemos construido un diálogo participativo con el fin de sacar a la luz limitaciones, nuevas ideas y posibilitar el apoyo mutuo.  En estas conversaciones han aflorado algunas conclusiones que tal vez sean útiles para la comunidad emprendedora:

No es momento para la auto-exigencia: Sentir culpa por no estar especialmente activa es no contemplar la totalidad del contexto. Una pandemia global puede dejarnos durante un tiempo en estado de shock y, por tanto, mermar la capacidad de cualquiera para llevar a cabo avances y tomar decisiones en el negocio. Tanto más si esos pasos han de darse en un terreno que cambia constantemente, o cuando el peso de los cuidados determina la agilidad de las acciones.

En momentos así es importante priorizar la conexión con una misma y con las necesidades personales, respetando los ritmos propios, naturales, y desde ahí reconectar con la esencia. Estamos en transformación. La desorientación al atravesar la niebla es normal en estos tiempos. Normalicémosla, y reconozcamos cuándo seguir y en qué momento es buena idea hacer un alto en el camino.

Leer la realidad, escuchar: Si tu intuición y tu razón te llaman a la acción, seguro que necesitas ideas para tu negocio, porque la coyuntura pide adaptabilidad máxima. Viene bien leer el periódico, las tendencias y fases de desescalada de otros países en clave de detección de necesidades. ¿Para qué? Para empatizar con tu clientela, ponerse en su piel y tratar de ofrecer soluciones válidas y en el momento oportuno, para lo que es preciso anticiparse.

La incertidumbre como animal de compañía:  Dicen que lo único permanente es el cambio, y esto nos resulta plenamente familiar a quienes en su día apostamos por el emprendimiento. Ahora se ha colado en la agenda para alterar la sociedad, por tiempo indefinido. Por tanto, puede ser interesante modificar la forma de verla: la incertidumbre no se gestiona, se ha de surfear.

Copiar a uno es plagiar, hacerlo a muchos es inspirarse: En las conversaciones de estos días hemos intercambiado buenas ideas, iniciativas de marcas pequeñas y grandes, soluciones que pueden servirnos. Compartir propuestas es una poderosa herramienta para volver a despertar la creatividad. Una clave detectada en varios casos analizados: allí donde el negocio está bloqueado porque es un servicio-producto que ahora no puedes ofrecer, justo en ese vacío, es posible que resida el germen de una nueva idea; la clave está en el enfoque: en dejar de pensar en lo que no podemos hacer y plantearnos qué es viable.

Son ideas que confiamos sean útiles para llegar a destino en este “viaje al centro de la normalidad”.  El apoyo mutuo y la confianza en que seguiremos adelante marcarán, sin duda alguna, la diferencia en este trayecto.

Miren Lauzirika

Presidenta de EmakumeEkin, asociación vasca de mujeres emprendedoras

www.emakumeekin.org