Impotentes, así es como nos sentimos las empresarias y profesionales de BPW Spain. El sentimiento de impotencia generalizado que se respira en la sociedad española ante la que ya no solo es  una crisis sanitaria  o una crisis económica sino  una crisis humanitaria. La pandemia destapa la fragilidad social y empresarial del país.

La pandemia magnifica la desigualdad de género y la independencia de muchas mujeres puede ser la víctima colateral de esta emergencia sanitaria. En todas las crisis que se han analizado, según el efecto en hombres y en mujeres, se ha visto que provocan retrocesos en los avances generales en igualdad e intensifican el trabajo de las mujeres, sobre todo el no remunerado.

Según la declaración de Phumzile Mlambo-Ngcuka, Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres: “Necesitamos contar con estrategias de mitigación contra el brote de Covid-19 dirigidas específicamente a paliar las consecuencias sanitarias y económicas en las mujeres, que brinden apoyo y generen resiliencia en ellas…”

Según un famoso dicho de Mao, “Las mujeres sostienen la mitad del cielo”. Ahora más que nunca las mujeres cargan sobre sus hombros el bienestar de los países. En España, nuestro sector sanitario con 56,4  por ciento de médicas, el sector farmacéutico con un 65,7 por ciento o la enfermería con un 84,5 por ciento acarrean sobre los hombros de todas esas mujeres la salud de los ciudadanos  enfrentándose en condiciones de alto riesgo.

Las mujeres representan el 70% de quienes trabajan en la atención al público en los sectores de salud y sociales,  personal sanitario, personal de limpieza y lavandería. El 70% de los trabajadores de los supermercados son mujeres según la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas). Pero, además, las mujeres hacen el triple del trabajo de cuidados no remunerado en comparación con los hombres. En este momento, están trabajando día y noche para mantener unida a la sociedad, lo hacen a través de la atención médica, como madres, cuidando a nuestras personas mayores, en la enseñanza a distancia, en la atención de las niñas y niños, en las farmacias, en los supermercados y como trabajadoras sociales.

Las mujeres constituyen la mayoría de las personas mayores en el mundo, en especial las que tienen más de 80 años. Sin embargo, tienden a tener pensiones más bajas, si es que las tienen, y menos posibilidades de afrontar los gastos. La brecha de las pensiones en España se sitúa en un 53%, frente a la de los salarios que es del 28%. El empobrecimiento que sufren millones de mujeres las sitúa en una posición muy complicada para enfrentar esta grave crisis.

Tal y como dice Naciones Unidas, “el coronavirus golpea tres veces a las mujeres: por la salud, por la violencia doméstica y por cuidar de los otros”. En épocas de crisis, a menudo las mujeres deben tomar la injusta y, a veces imposible decisión, de dejar el trabajo remunerado para cuidar a sus hijas e hijos. Además, la pandemia aflora el hambre: las peticiones de ayuda para comer crecen hasta un 50% en las grandes ciudades.

A la pandemia que nos ha traído el condenado virus se le une la epidemia de violencia contra las mujeres presente en todas las sociedades, sin excepción. Las medidas restrictivas adoptadas para luchar contra del Covid-19 intensifican el riesgo de violencia doméstica contra mujeres y niños. Por ello, se ha puesto en marcha el Plan de Contingencia contra la Violencia de Género, a raíz del confinamiento domiciliario de la sociedad española bajo el Real Decreto 463/2020, llamada contra la lacra de violencia, especialmente durante la crisis del Covid-19.

Además, la ciberviolencia se ha convertido en una característica típica de Internet y es un área que vigilar para proteger a las niñas, ya que las limitaciones de movimientos aumentan el juego en línea y el uso de salas de chat. Eduquemos a las niñas para que puedan tomar el protagonismo de su propia resistencia en este tema y liderar en las soluciones para medios sociales.

Uno de cada dos hogares monoparentales está en riesgo de pobreza en España y el 81% de estos hogares está encabezado por una mujer. Las mujeres son más pobres que los hombres y tienen menor poder económico debido a la brecha salarial. Ante una desaceleración de la economía  e incluso de paro temporal la situación de las familias monoparentales se agravará.

Entre las recomendaciones que ofrece EAPN España (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español ), destaca la petición de desarrollar una normativa que contemple la situación específica de los hogares monoparentales, a fin de garantizar derechos, eliminar la discrecionalidad y las prácticas discriminatorias, así como implantar una renta mínima de carácter estatal, en la línea del Ingreso Mínimo Vital, que permita a este tipo de hogares salir del círculo de la pobreza y la exclusión.

Según ONU, el coronavirus nos llevará a la recesión y desaceleración económica. Proponen como solución una respuesta adecuada de política macroeconómica acompañada de un gasto fiscal agresivo con una inversión pública significativa, y apoyo de asistencia social dirigido a trabajadores, empresas y comunidades afectadas negativamente.

Este es un momento de reflexión sobre nuestros valores y de reconocimiento de la fuerza de la solidaridad de los servicios públicos y la sociedad en general. Es una oportunidad para construir una sociedad mejor, más fuerte, resiliente e igualitaria. Es momento de priorizar con audacia. Seguir los pasos correctos, ahora con miras a un futuro recuperado, podría traernos alivio y esperanza a las mujeres del mundo.

Dar las gracias a todos los hombres que día a día luchan a nuestro lado para que la igualdad sea una realidad.  Pero hoy más que nunca dar las gracias a todos los hombres que en primera línea de batalla combaten esta guerra sanitaria contra la pandemia. GRACIAS.

Silvia Vigatà

Presidenta de la Federación de Empresarias y Profesionales BPW Spain