A principios del mes de octubre se celebraba en Madrid el evento más importante a nivel internacional sobre management. En esta nueva edición del World Business Forum 2018 se reunieron las figuras más influyentes del panorama empresarial, con gurús de la talla de Michael Porter, Daniel Goleman o Randi Zuckerberg.

Uno de los participantes, gran teórico del management y autor de En busca de la excelencia, Tom Peters, nos regaló todo un repertorio de provocadores titulares que no dejaron impasible a la audiencia allí congregada. “Vosotros sois los responsables del nivel de bienestar de vuestros empleados”, “la clave está en crear un empleo al que a muchos de ellos les guste ir a trabajar todas las mañanas, “hay que enterrar el término recursos humanos. Son personas, no recursos” o “hay que tratar a los empleados como si fueran clientes”, son algunos de los mensajes que acompañaron la charla de Peters.

Entre todos los mensajes que lanzó aquella mañana me llamó poderosamente la atención el comentario que realizó en el ámbito del desarrollo de personas y de la formación. Peters se refirió al área de formación de una compañía como la más importante de todas”Más que la inversión en tecnología punta o el mercado de acciones. ¡Toma ya!

Conforme a esta declaración de Peters, pienso que en España aún nos queda mucho por avanzar. Por poner un ejemplo: en pleno proceso de transformación, muchas empresas están inmersas en un proceso de cambio que exclusivamente están impulsando desde el enfoque tecnológico. De hecho, muchos departamentos de IT están liderando este cambio. Y sí, efectivamente la tecnología es crítica en el cambio que estamos abordando, pero afortunadamente no lo es todo. No podemos olvidar que, para abordar los cambios empresariales, debemos prestar especial atención a nuestra estrategia empresarial, a nuestros valores y especialmente a nuestras personas, y esta es una cuestión que atañe al área de Recursos Humanos. Me pregunto: ¿cuántos departamentos de RR. HH. están liderando la transformación digital de sus compañías? Comprender que la transformación digital está en el tejado de multitud de departamentos, pero que, sin duda, el área de RR. HH. y, específicamente de formación, puede y debe jugar un papel fundamental, es un planteamiento que no es muy habitual. Sin este enfoque, el camino al cambio se hará poco productivo y eficiente y tremendamente costoso.

Esto me hace insistir en que la formación y el desarrollo de las personas de una empresa, por pequeña o grande que sea, debe estar alineada con los objetivos estratégicos de la compañía. La formación debe ser una herramienta que permita a las personas conseguir resultados excepcionales. No desarrollar las capacidades de las personas de nuestra empresa es una pérdida de oportunidad para la persona, para la empresa e incluso para el sistema. Es una falta de responsabilidad.

Las compañías que no defienden una política de formación y desarrollo en sus comités están “mediocrizando” sus servicios y productos y, por consiguiente, su compañía.

Cuando la formación es estratégica, el impacto tiene repercusiones en los resultados, en mi opinión, no hay duda. Para justificar la inversión en formación, y poder demostrar el ROI a los comités de dirección, se han escrito decenas de fórmulas y algunos modelos que hoy en día no han conseguido satisfacer las expectativas de los directores de RR. HH. y comités de dirección.

Sinceramente, el comentario realizado por Peters me parece muy apropiado en los tiempos que corren. Es para enmarcarlo. Sin duda, habrá que encontrar métodos o herramientas que nos permitan medir el impacto de la formación en la cuenta de resultados, mejorando la rentabilidad y las productividades de nuestros colaboradores, haciéndolos más eficientes, más competitivos y, posiblemente, más satisfechos con lo que hacen. Pero además de eso, en España debemos interiorizar que la formación en la empresa es una oportunidad estratégica a la que debemos dedicar el tiempo y espacio necesario. Y como dice Peters: es ahora mismo ¡más importante que la inversión en tecnología o el mercado de acciones! ¡Solo tenemos que creérnoslo! Bueno… no solo, también deberíamos actuar en consecuencia.

Susana Zancajo

Directora de Servicio y Desarrollo de soluciones

Adecco Training