“Tenemos la misión de educar y evangelizar a las empresas en esta cuarta revolución”

Raquel Serradilla es la vicepresidenta para el Sur de Europa de Altitude Software, una empresa que ofrece a otras compañías soluciones para gestionar de forma unificada todas las interacciones con sus clientes. “Ayudamos a los negocios a poner los clientes en el centro de su estrategia. Mediante nuestra solución Altitude Xperience integramos todas las comunicaciones y canales de contacto en las organizaciones”, indica.

De hecho, a día de hoy son más de 300.000 personas y 1.100 clientes en 80 países los que utilizan las soluciones de Altitude para gestionar la atención al cliente, telemarketing, recobros, help desk, atención al ciudadano, etc. Cuentan con 12 oficinas en cuatro continentes, una red formada por 160 partners y ha obtenido la certificación ISO 9001 por su soporte al cliente en todo el mundo.

Con respecto a la filosofía de Altitude, Serradilla ha indicado que su máxima es que los negocios los hacen las personas, con lo cual es “imprescindible” que estén a gusto, ya sean clientes o empleados. “Por esta razón, lideramos proyectos como los Premios Fortius, que en 2017 han celebrado su undécima edición”, comenta.

Su primer contacto con los negocios

Raquel Serradilla New Southern Europe VP Altitude Software_smallAutoexigente, autodidactica e inquieta, Serradilla es titulada en International Business Administration por la Universidad de Lincoln y en Ingeniería Informática por la Universidad Politécnica de Madrid. Además, tiene un Máster en Telecomunicaciones.

A lo largo de su trayectoria, se ha caracterizado siempre por ser muy ordenada, inquieta y curiosa. Su primer contacto con los negocios fue cuando era muy pequeña, con ocho años. “Pintaba chinchetas con rotuladores y los vendía como si fueran pins.  Después de esto, siempre he intentado compaginar los estudios con el trabajo. Empecé a cotizar muy pronto, con 20 años, gracias a una beca que me concedieron”, explica.

Entró en Intergraph y empezó su carrera en el mundo de la tecnología, donde pudo trabajar con varios departamentos. “Me di cuenta de lo que más me gustaba eran las ventas, por lo que decidí enfocar en ellas mi carrera”, señala.

Una larga trayectoria en puestos directivos

Serradilla se caracteriza por ser una mujer perseverante, constante y ejemplar que, ante todo, busca resultados. Además, afirma que siempre suele decir que es una profesional que se ha hecho a sí misma. Su primera experiencia en puestos directivos fue en Recognition, donde fue directora de preventas; después entró en Banctec como directora comercial, puesto que dejó para incorporarse en el mismo cargo a Altitude en el año 2000. “En Altitude se me presentaron las oportunidades de forma natural. En 2004 se me ofreció la dirección general. Después, he pasado por los puestos de consejera delegada y presidenta de Altitude España y, actualmente, soy la vicepresidenta para el Sur de Europa de Altitude Software”. Cargo desde el que consolida a Altitude Software como la marca líder en tecnología para contact centers en el mercado del Sur de Europa. Para ello, dirige un equipo internacional multidisciplinar con expertos en ventas, en preventas, en consultoría, en servicios profesionales, soporte y formación.

“Estamos consiguiendo resultados históricos

Serradilla confiesa que el reto al que se enfrenta es hacer que las empresas de la región del Sur de Europa conozcan sus soluciones y que sepan el valor que tienen a la hora de ayudar a los responsables de la toma de decisiones en las distintas organizaciones. “Llegué a este puesto en 2013, después de nueve años como presidenta de Altitude España, y estamos consiguiendo resultados históricos, ya que hemos multiplicado los beneficios de la empresa”, afirma. Además, confiesa que está muy orgullosa porque utiliza la misma estrategia con los clientes externos que con su equipo (el “cliente interno”), “centrándome en generar un auténtico sentido de pertenencia con Altitude. Gracias a esta técnica, nuestra tasa de rotación ha sido del 0% durante 15 años”, recalca.

“Micro-momentos de desconexión”

Serradilla confiesa que casi nunca es capaz de desconectar del todo de su trabajo. “En los pocos momentos que tengo, que yo llamo “mis micro-momentos”, intento dedicar tiempo a mi marido y a mis dos hijas, y emprender proyectos en familia con ellos. Un año hemos tenido a una persona americana en casa, durante otro año hemos acogido a un perro guía, hemos hecho una reforma en la que nos hemos implicado los cuatro, etc. Esto lo hacemos, además de para desconectar, para que nuestras hijas no solo crezcan en el ámbito docente, sino también en el familiar y del día a día”, confiesa. Y es que Serradilla se caracteriza por ser una persona solidaria y comprometida.

Además, otra de las actividades que le gusta hacer en esos “micro-momentos” que describe Serradilla es cuidar de sus plantas. “Soy una gran enamorada de las rosas y los geranios”, señala. La lectura es otra de sus grandes pasiones: “intento elegir lecturas sencillas para evadirme e ir a la playa a caminar, aunque esto no puedo hacerlo con la frecuencia que me gustaría”. Y por último, el deporte. “Ha estado siempre presente en mi vida, lo practico cuando puedo, sobre todo andar, trotar y, un imprescindible semanal: pilates”, comenta.

Objetivos

Competitiva y resolutiva, Serradilla explica que entre sus próximos objetivos destacan, a corto plazo, contribuir a que las mujeres jóvenes de hoy en día encuentren referentes en sectores tradicionalmente masculinos, como el tecnológico. “Tanto Altitude Software como yo misma estamos muy comprometidos con la diversidad en las empresas y queremos aportar nuestro grano de arena en conseguir la paridad de la que tanto se habla, pero que parece difícil de alcanzar”, destaca.

Y, a largo plazo, quiere hacer llegar la tecnología de una forma que sea asequible para todas las personas. “Tenemos la misión de educar y evangelizar a las empresas en esta cuarta revolución para poder derribar, por ejemplo, los mitos de la robotización, que no va a sustituir a los trabajadores humanos, sino a hacerles más fácil el trabajo”, subraya.

María Cano Rico